Mira lo que te compró el inteligente de tu padre!

Un DVD pirata! Y cuando su hijo le retruca con un 20 de la misma flota (tan o más pirata que el dvd) la pantalla se pone gris bajo un gruñido siniestro. Aunque ilegal, el
riesgo de ser sancionado por la compra de un producto bamba es mínimo, similar al riesgo de ser sorprendido copiando el exámen en el colegio. Total, si no hay sanción,
por qué temer? Pero hay cuestiones morales y de conveniencia social de por medio. No se necesita un policía al lado para respetar la luz roja del semáforo.

La mayor parte de los imperativos morales, como no mentir, respetar la propiedad ajena y no matar, se hicieron eficaces cuando se plasmaron en leyes y se creó la fuerza pública para hacerlas cumplir. Varios de los diez mandamientos están en los códigos penales. Y para hablar de cosas recientes, 40 teólogos reunidos hace pocos años en la ciudad de Teramo en Italia definieron los “peccati informatici” o pecados informáticos entre los que se encuentran usar programas sin licencia, difundir virus, bajar música en mp3 o películas, enviar correo spam, robar software, ser un hacker y violar privacidades, abusar del chat y por supuesto crear o entrar a sitios porno. De estos varios son además ilegales, de modo que son pecado y delito a la vez.

Parecería entonces que los imperativos morales están evolucionando en el modo cómo son exigidos. Si la autoconciencia no es suficiente y tampoco lo es el miedo a pecar,
pues lo será la ley. Y si esta no basta porque no funciona, pues lo será el valor de la reputación.

El papá debe haber aprendido la lección y no comprará un video pirata más. No tanto porque su conciencia no lo deje dormir, sea pecado o tema que la policía lo coja, sino
porque no deseará pasar ante su familia una vergüenza así de nuevo. Y si lo hace, lo verá a escondidas y no se lo comentará a nadie. No vaya a ser que llegue a oídos de su familia.

Buen mensaje para los demás papás. Pero no sólo para ellos. Los medios de comunicación, los diversos grupos de interés, las comunicaciones masificadas, una sociedad de ánimo vigilante y un sinnúmero de agentes y factores entrecruzados determinan hoy conductas morales 24 horas al día, 365 días al año y con todos los que tenemos alrededor. Y esto es tan exigible a personas como a empresas, entidades estatales, organizaciones sin fines de lucro, universidades, sindicatos o lo que fuesen. El que se sienta excluido, favor levante la mano.

Cuántos imperativos se imponen por igual a personas y organizaciones? Qué le exige la familia de manera explícita o implícita al papá? Qué le exige la opinión pública también de manera explícita o implícita a las organizaciones sobre su desempeño con el entorno social, el medio ambiente, sus clientes y sus grupos de interés, incluso más
allá de la ley? Cómo evolucionan estas exigencias en el tiempo? Entenderlas y asumirlas es ejercer Responsabilidad Social. Y en un mundo donde todo se analiza, se hace público y trasciende, ignorarlos es arriesgarse a verse mal. Peor que las películas piratas.

PAUL REMY O.

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